A medida que la comunidad Maker crecía, también lo hacían sus ambiciones. Los ingenieros y hobbistas querían construir robots, drones y dispositivos portátiles. Las placas estándar de Arduino eran excelentes para aprender, pero su formato "gigante" y sus conectores hembra las hacían pésimas para incluirlas en proyectos compactos permanentes. Así, en 2008, en colaboración con la empresa Gravitech, nació el Arduino Nano.

El Rey del Protoboard

La innovación más grande del Nano no fue su procesador (que era el mismo que usaban las placas grandes), sino su formato físico (DIP-30). En lugar de tener conectores hembra apuntando hacia arriba, tenía pines macho apuntando hacia abajo. Esto permitía "pinchar" la placa entera directamente sobre un protoboard (placa de pruebas), facilitando enormemente el cableado de circuitos complejos sin hacer una maraña de cables flotantes.

Ficha Técnica Histórica

  • Microcontrolador: Originalmente lanzado con el ATmega168, rápidamente se actualizó al famoso ATmega328P (ofreciendo la misma potencia exacta que el futuro UNO).
  • Comunicación USB: Abandonó el gigante conector USB Tipo-B por un compacto conector Mini-B USB. En sus versiones originales usaba el chip FTDI FT232RL.
  • Alimentación Compacta: Eliminó el enorme conector Jack de barril negro. Se alimentaba por USB o inyectando voltaje (7-12V) directamente en su pin "VIN".
  • ¡Un Secreto Oculto!: Al usar un chip en formato SMD (montaje superficial) más pequeño, los diseñadores pudieron rutear dos pines extra que el modelo original no tenía. El Nano posee 8 entradas analógicas (A0 a A7) frente a las 6 del UNO.

Un Legado Inmortal

Hoy en día, más de 15 años después de su lanzamiento, los clones del Arduino Nano siguen siendo la placa más vendida y utilizada en todo el mundo para proyectos finales. Su equilibrio perfecto entre costo, tamaño minúsculo y compatibilidad total de código lo convirtieron en un clásico absoluto que se niega a morir.

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